La sonrisa misteriosa de la Fornarina de Rafael

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La sonrisa misteriosa de la Fornarina recuerda la expresión también sonriente y más conocida de la Monna Lisa de Leonardo,  pero es aún más….rica.
Se opina que la Fornarina fue Margherita Luti,  hija de Francesco Senese,  un panadero que habitaba en el barrio romano de Trastevere, sin embargo todo eso permane incierto con todo que una gran cantidad de evidencias llevan a esta opinión.
Rafael,  gran pintor y amante, que tenía cara de ángel muy encantadora, se enamoró de inmediato de la bella Margherita,  con lo cual se puede afirmar que concibió algunas de las pinturas más preciosas de la época renacentista teniendo esa mujer como su musa.La-fornarina2
En el cuadro de la Galería Barberíni en Roma Rafael pintó un retrato de ella en el que esta aparece en la lozania de su juventud y belleza mientras vuelve su mirada modesta pero también provocadora hacia el espectador,  y en el acto de cubrir con la mano sus pechos desnudos,  mostrando un sentimiento de vergüenza en ver su intimidad violada, pero quizás no quiera, mostrandose en esta pose que parece de modestia, atraer al contrario nuestra atención justo hacia su sensualidad.
El hecho de que lleva puesto en su dedo un anillo de boda permanece un misterio ya que no estaba casada.
También llama la atención el hecho de que,como Rafael repentinamente falleció a los 37 años,  ella pidió ser admitida en el convento de S.Apolonia en Trastevere,  y también declaraba ser viuda.
El anillo en su dedo, el turbante que lleva puesto a decoración de la cabeza, el arbusto de mirto detrás de ella, son todos elemento que nos hacen pensar que los dos tenían un vínculo de veras profundo, lo que llevó algunos a pensar que la bella doncella se había casado en secreto con el gran pintor.
Lo que Vasari nos relata en su libro  ‘Vidas de los pintores’, es decir que  ‘Rafael amó ella hasta su muerte’,  se considera otra prueba de que existía entre ellos un vínculo tan estrecho que se puede considerar casi matrimonial.
El pintor de Urbino retrató Margherita en otras pinturas famosas, en ‘La velada’, por ejemplo, colocada en Palacio Pitti en Florencia, donde la semejanza entre las dos caras es claramente notable.

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Probablemente Rafael, profundamente enamorado, quiso representar Margherita alegóricamente en dos maneras diferentes para aludir a las formas distintas en las que el amor se nos presenta: como amor sagrado en La Velada,  como amor profano en La Fornarina.
Las dos imágenes son de una belleza lírica, conmovedora.
En ellas destaca no sólo la destreza del pintor,  sino también un sentimiento de ternura y de cariño para el modelo, porque solo el amor puede llevar a una persona a realizar una obra maestra como los dos cuadros de que hemos estado hablando,   expresión del amor como una fuerza que nos empuja hacia la perfección.